Amiga, me enamoré de un trombonista. Siempre la misma historia conmigo, quiero enfocarme en mí pero otro individuo siempre me parece más interesante, sobretodo si le cuelga algo entre las piernas. Es más fácil mirar para afuera, no? Que encaminar la propia vida. Encaminarla todos los días, ay, se me hace agotador amiga, qué querés que te diga. Encaminar mis finanzas, mis intereses, socializar, mientras socializo manejar mi ansiedad, no hacer chistes desubicados, no hablar interrumpiendo a la gente, pero también descansar, y descansar bien, si no me vuelvo ogro, y eso de que quería hacer ejercicio? Y subir más cosas a insta? Y mantenerme en contacto con todas mis nuevas amichas? Y con mis amichis de siempre también. Algún que otro mensaje a la familia. Todo esto trabajando de 6 a 10 horas por día, todos los días, pagando para descargar un audio o una foto, respirando aire con pelusas, tratando de que entiendan esto que soy en otro idioma. Y así cualquiera se engancha con un tipo, no? El primer lindo que aparezca es una distracción muy bienvenida. Pero es que es muy lindo, y cuando comparto con él me acuerdo de mucha gente que me hace bien, de vos, por ejemplo. La gente que hace música es un regalo para mi, ustedes perpetúan una de mis cosas favoritas de estar viva. Debería aprender de una vez a tocar el bajo, y a cantar con mi voz. Debería estudiar mucho y ponerme metas y cumplirlas, y quizás así en unos años podría trabajar de eso, si realmente me lo propusiera. Pero tendría que gastar plata en comprarme el bajo, y en tomar clases, y practicar sola. Para practicar sola tendría que tener disciplina, y tolerancia a la frustración, y no estar tan entrenada para la satisfacción instantánea. Invertir mi tiempo en mi, darme tiempo, tenerme paciencia. Es mucho más fácil pensar en él, imaginarme abrazándolo, dandole un beso en el cuello, en el hombro, queriéndolo como quisiera que me quieran a mi. Por qué no se deja querer por mi? Ah cierto, porque tiene novia. Jaja, si amiga, tiene novia, me olvidé de contarte esa parte. Siempre la misma historia yo, siempre viviendo en mis fantasías, evitando la realidad, que me da muchísima paja. El me histeriquea y me coquetea y me mira y me sonríe y yo me miento a mi misma y me digo que lo estoy manejando bien y que no me estoy dejando seducir y que me doy cuenta que me usa para su ego y que a él le encanta su novia y yo no. Pero en realidad sólo estoy cayendo en cámara lenta, como en una película, en la misma trampa propia, en la misma historia de siempre, un deja vú que no para de repetirse y al que es tan tentador entregarse. Entonces finalmente me entrego, y le cuento a mis amigas. Ahí es cuando se blanquea pero blanquearlo habilita el fantaseo y hablar del tema alimenta la fantasía y fantasear hace que quiera hablar del tema. Siempre es la misma historia, una que me cuento a mí misma para dormir, para pasar al día siguiente sin salir de mi comodidad, sin advertir que quiero que todo cambie, que quiero cambiar yo.
jueves, 28 de agosto de 2025
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