miércoles, 1 de mayo de 2019

Creo que la sumisión es mi droga.
Siempre sentí que era adicta a algo pero no sabía a qué porque nunca fui demasiado nada, no me pasé de rosca. Con todo coquetie y me llegue a enredar pero no al punto de ser preocupante.
Pero ahora lo descubrí, lo que engloba todo. Es la sumisión.
Entregarme a lo que sea, de manera ilimitada. Sin intentar ejercer el control. Al contrario, entregarle el control a alguien o algo más.
Solo pensarlo me siento liberada. Liviana. Feliz.
Nose de donde viene este impulso. Se que no está siempre presente. Pero cuando viene, se lleva todo de mi.
Me entrego al hambre, al ron, al éxtasis, a las perversiones de mi mente, al usufructo sexual, a la derrota, hermosa, a la inmovilidad, a la voluntad de un susurro codicioso que no dice nada y dice todo a la vez. Codicioso de poseerme. Un susurro viejo, conocido, interminable.
Quien me interrumpa en mi trance se ganará por un instante el odio de mi fuero interno embravecido, el odio de la suave y dócil bestia monstruosa en la que me convierto.
Más pasan los años y menos la resisto, mejor me fusiono. Ya no la ignoro. La interpelo, nos ponemos de acuerdo. Cada una cede un poco. Pero nunca me pregunta antes de aparecer, no me avisa, no me alerta. De improviso me arresta y me secuestra y que bien se siente cuando lo hace.
Que hacer con el susurro con la bestia. Solo me sale obedecer. Solo quiero obedecer.
Como una vocación de vida o un llamado divino. Obedecer para sentir todo lo que no puedo sentir de ningún otro modo. Para abrazar la intensidad.
Contra mi rebeldía y mi mejor juicio, obedecer. Contra mi voluntad y responsabilidad, obedecer. Contra mi misma pero nunca más a mí favor que obedeciendo.
Que otro se haga cargo.
Yo no.

martes, 30 de abril de 2019

Hago las paces

Corriendo el riesgo de jinxearla, me veo motivada a contar que finalmente creo estar haciendo las pases con mi sexualidad.
Suena raro decir de hacer las pases con la sexualidad para una paki puta como yo. Porque las que son como yo no buscamos la paz, no hacemos las pases, que es eso. Nos hacemos las punk rock pero en realidad somos un caramelito. Y tanto nos han roto los ovarios con lo que deberíamos ser y no somos, con como deberíamos comportarnos. Pero no tenemos secretos nunca los tuvimos. Siempre fuimos como fuimos. Solo que lo asumimos de a poco, lo digerimos en un proceso de años.
Siempre me motivó la experimentación sexual. Como cuando eras nena y probabas cosas con tu amiguitos, pero yo nunca dejé de hacerlo. Mi época más conserva fue cuando entré al secundario y eran todes chetxs y no me sentía en mi lugar. Después se destrabo y volvió a aparecer la yo picarona que nunca deje de ser por dentro. Por los pasillos cuchicheaban, a mis espaldas me decían puta y quien me lo decía de frente veía que no me ofendía. Bueno, al principio si, después lo acepté y hasta me apropie de ese status. Pero tenía un conflicto que era no entender porque mi libido era más alta que la del resto, o más desastrosa, o más rebelde, porque mi libido se apoderaba de mi. Ese conflicto me siguió por mucho tiempo y con los años se intensificó. Me sentía incomprendida, insatisfecha también porque los pibes no sabían que hacer conmigo y yo no sabía decirles lo que tenían que hacer. Fui probando cosas todo el tiempo y yendo por donde mejor funcionaba. Pero era como ir a tientas, a ciegas, no llegaba a comprender ni en una más mínima parte que carajos me pasaba ni porque. Sólo sentía soledad. Sola e incómoda.
Aceptar que estar sola no era malo fue el primer paso, aprender a estar conmigo. Pero igual me costaba. Hice experimentos. Por ejemplo, si quería ir de joda y no tenía quien venga, tenia que ir sola igual pero no tenía permiso de sacarme la ansiedad con pucho ni con alcohol. Solo tenía permitido fumar porro. Fumaba paragua en aquella época todavía, pobre de mi, mira las cosas que intentaba para aprender a estar conmigo. Hacia también como en las películas, que supuestamente disfrutan de su soledad poniéndose a escuchar música y también a bailar solxs. Funcionaba pero no me dejaban de arder las ganas de compartir mi mundo interior con el resto, con alguien, alguien. También estudiar cine me frikeaba un poquito, el trabajo en equipo nunca fue lo mio porque soy una pelotuda que no sabe escuchar y si me das cuerda tengo muchas ideas y me entusiasmo y quiero como quiero y me encachilo y bue. De pronto de aprender a estar sola se me complicaba estar con gente, odiaba la gente en la calle, mis amigues no me alcanzaban del todo me sentía sola y no quería ir con nadie. Llegue a tener un chongo virtual por nose como cinco meses? Y todavía ni lo conozco, en fin, me aliene en mi propia cabeza. Me harté de todo, llegué al extremo. Me aislé por completo, de pronto agarre y me fui a un barco en el medio del océano en el medio de la nada. Más sola que nunca y más perdida que en sueños. Llore y cogi con todos y renegue y reflexione y extrañé todo y a todes y supe lo que era importante y lo que había dentro mío y lo que quería y lo que no y lo que soñaba y lo que no.

Hoy puedo decir posta que es todo completamente distinto. No para afuera, no se, no es que compuse mi vida y ahora ya tengo un camino claro y me voy a convertir en un ser humano exitoso (al menos en los términos en los que comúnmente llamamos exitosa a la gente). No es eso, sino que finalmente entiendo más. Veo todo más claro. Lo del sexo siempre fue solo una parte de toda yo y simplemente es el botón que yo elegí presionar (uh yeah) jaja pero si, por varios motivos psicológicos que ya ni cabe acá explicar. Pero si, logré entender. Que la libido es más que calentura. Que la búsqueda de placer no se limita al sexo. Que hay una sed de expresión, ideas amontonadas, cariño macerado, necesidad de contacto con le otre, mucha. Hay una pulsión de vivir otras cosas, ganas de hacer todo el tiempo lo que quiero, ambas negadas siempre porque no es lo "correcto". Simplemente son muchas cosas y yo todas las canalizo desde siempre de una sola forma porque no aprendi otra.
No aprendi a dibujar, ni a pintar, ni a cantar. Bailar quedó reservado a los boliches y fiestas. Escribir quedo oculto en este blog. Fotos y videos encerrados en el celular. No aprendi otra forma. En el sexo fui autodidacta y siempre hubo voluntarios. De algún modo siempre supe que lo estaba usando para saciar todas mis ganas de creación y relación, no tan concreto pero lo sabía. Lo usaba para vivir como me gustara y hacer lo que quisiera, para rebelarme contra todo y no darle explicaciones a nadie. Y me pesaba todo eso por no entenderlo y por terminar depositando todo en mi cuerpo y en el cuerpo de otros. Me hacía dependiente y me daba ansiedad cuando los otros no hacían lo que yo quería y nada salia como planeaba y quedaba insatisfecha y frustrada y las emociones embotelladas y la libido lacerada. Me enojaba conmigo misma, me odiaba a la vez que me rendía culto a mi misma constantemente. Mi cabeza era un laberinto.

Hoy hago las paces.
No es que de pronto acepte la dependencia y la ansiedad y el depositar todo ahí, en mi suelo pélvico. No es que de pronto tenga todas las respuestas y todo sea fácil. Pero entiendo más. Creo que entender como pasaba era fundamental para decidir como quiero que pase.
La creatividad se expandirá a otros campos. Muchos. Los que siempre ame, de a poco y con paciencia, ésta será mi meta en la vida. El sexo seguirá siendo mi refugio. Elegiré quien pueda tolerar la carga y recibir los mimos. Serán muchos amantes, porque la variedad me salvará para no confundir receptor con novio. Serán muchos para no encapricharme con ninguno. Serán muchos porque soy taurina y la abundancia me hace feliz. Mi cuerpo será un templo y ellos los monjes (jaja)
Me dejaré llevar. Y así estaré en paz.

miércoles, 13 de marzo de 2019

Obvio que quiero hablar de Tinder

Para sentirme mejor voy a hacer la segunda entrega de

"Tindereando con Viki"
El pibe piola

Lo encontré. El único pibe potable de Tinder. Un pibe que arranca la charla diciendo que no es tan lindo como en la foto. Manda audios. Charla sin cesar. Por fotos es lindo pero eso ya ni importa, es piola, habla, voilá!!!! En cuestión de horas pactamos juntada.
Cuando voy, estoy nerviosa como siempre, porque siempre terminan siendo unos salames o feos o piola pero no me genera absolutamente nada y despues rechazar a alguien sin hacerlo directamente para no ser forra es más difícil que la verga y bla, paja las citas a ciegas. Porque es eso esencialmente lo del Tinder, citas casi a ciegas. Pero bueno la cosa es que llego y lo veo y es lindo. Es lindo! Pero me da vergüenza mirarlo mucho porque se notaría que estoy mirando si posta es lindo y cuán lindo es y bla, pero ya arrancamos sonriendo y buena onda y eso que a mí me habia bajado el máximo sueño de la vida. Ya en el kiosko nos fichamos mejor y nos damos cuenta que nos gustamos, bien, vamos para adelante, pase pal rancho.
El es grandote alto así corte rugbier ( más tarde me enteraré que en efecto jugaba al rugby) tiene una sonrisa picarona que de toque me despierta y me saca del estado paja corporal que estaba antes para ponerme en un renovado estado paja mental. Tiene linda cara y está medio bronceado. Va. Compramos birras y vamos al depto y las tomamos.
Corte necesario en el relato para decir que ya se que no da técnicamente ir a la casa de un desconocido y que yo siempre fui media border con eso y nunca me pasó nada feo pero no lo recomiendo a pesar que yo lo haga siempre. Como que yo tengo una intuición pero se que técnicamente teóricamente no es buena idea ir derecho a casa de un desconocido, en todo caso de proceder así, manda la ubicación a una amiga de confianza, que se io, es lo que io hago.
Volviendo al tema, la charla fluye demasiado bien, tanto, que ni logramos terminar un tema y pasamos al otro y así. Coqueteo sutil de por medio, es como que en un punto empiezo a notar que estoy muy cómoda y que estoy coqueteando cual mona en celo. Eventualmente vamos cambiando de escenario hasta que terminamos en la cama.
Cogimos, si, re daba. Si no me pinta no cojo, ya aprendí. No más gauchismo, no más avivar ni desvirgar giles a menos que me paguen. Bueno el sexo con este pibe fue el mejor en año y medio. Intenso, conectado, una montaña rusa emocional, lento y rápido, duro y suave, violento y cariñoso, dominante y dominado, rico. Rico. Largo. Tortuosamente placentero.
Dormimos juntos y separados (en un momento se cambió de cama because #1plaza) pero hubo cucharita, mañanero hermoso, mimos, de todo.
Al día siguiente nos despedimos con la mejor y a los 4 días nos juntamos de nuevo, claramente motivados por la manija de la primera vez.
La segunda vez cae medio choborra pero sin perder aceite, me di cuenta al día siguiente porque me preguntaba cosas que ya me había preguntado antes. Hablamos dos segundos y mientras hablamos ya me estoy dando cuenta que hasta me calienta cuando habla, porque es inteligente y sensible y sensato y divertido y piola y todo y me le quiero subir encima. Luego me toca hablar a mí y en el medio al tiempo que dice "disculpa pero tengo que" me corta para darme un beso. Osea que le pasaba lo mismo que a mi? Ya esa cabecita Disney elucubrando teorías conspirativas cupidescas. El sexo no fue tan bueno como la primera vez, pero igual acabe, igual me gustó, igual me hizo sentir conectada, que se yo. Delirios de una quizás.
Pero piola. Y me saludo con 2 picos. Solo los piola saludan con pico.
Igual ahora ya está distante, quizás esta bien, yo porque soy una intensa del orto. Mejor que pase más tiempo así me puedo depilar para la próxima y también volver a terapia.

3 semanas

Es lo que me duró el "estar bien". Un día empecé a estar bien y se lo conté a mis amigas para que no sea un bajon ser amiga mía y fumarse toda una crisis existencial al pedo. Desde ese día que les conté, pasaron 3 semanas.
La onda se cortó cuando está semana mandaron por el grupo de WhatsApp del trabajo un "cronograma" que nunca mandan en el cual en vez de tener los 4 días que venía trabajando me quedo UNO.  A mí y a otras 3 chicas más. UN día de trabajo que se paga 500 pesos por 8+ horas. Propina 300p promedio (siendo un día bueno 500 y uno malo 100). Osea estoy de cara. Finalmente obtuve un lugar en la casa que quería vivir con las personas que quería vivir y ahora no tengo par pagar el alquiler. La vida imita al arte. Dios es un sátiro. Mi jefe es un cagador sin culpa.
Mi jefe se merece lo peor. No hay insulto que refleje la soretez humana que se encierra en su patético cuerpo flácido cuarentón. Me dan ganas de echarle vaho con olor a hongos vaginales y aliento de fumador de hace 40 años. Y que por el resto de su vida no pueda oler nada más. Me dan ganas de embrujarlo para que le dé una infección urinaria eterna. O un hpv fuertisimo de ronchas en la pija. Ponele que no para siempre, solo hasta que se arrepienta de no hacer las cosas bien con lxs trabajadorxs.
Y de nuevo la ansiedad económica, una sensación bien chota, que no te deja hacer nada porque no tenes plata para hacerlo y sabes que es el momento de otra vez salir con esa sonrisa falsa de quien pretende ser positive en un país donde todo está para el culo y tu alma a tono con todo pero necesitas conseguir un trabajo y eso significa salir a buscar donde rebajarte a menos de lo que en realidad sos en pos de lo que necesitas con urgencia. Un trabajo en relación de dependencia. Dependencia REAL 100% onda sin este trabajo no tengo VIDA. Que horror.
Un horror también ser una persona súper capacitada para emprender en algo propio y no hacerlo por miedo al fracaso y a tener menos plata que ahora por haberla invertido en algo que no dio frutos. Miedo a todo. Miedo y paja. Impotencia. Auto condescendencia. Auto compadecimiento. Ansiedad y flagelo mental.
Quien pudiera estar bien.
Si estas bien, valoralo.
No les toca a todes.

lunes, 18 de febrero de 2019

Un poema mio exquisito

No me anda la vejiga
Otra vez
Se me acumula todo adentro
No me deja ser
Me duele me arde me ahoga
Me ahogo en meada
En asco
En inflamación

Es el esfínter de mi vida
Se rompió
Se va el agua y la mugre queda al fondo
Se junta la mugre al fondo
Y no puede salir
Se queda ahí

La escatología es clara
No se anda con vueltas
No hace falta biodecodificar
Para ver que estoy descompuesta
Rota por dentro y por fuera
Por arriba y por abajo
Y me lo hice yo solita
Y no me hago cargo

Los análisis me dieron bien
Una y mil veces
Hace años empezó
Y nadie supo ver
Y me decian esta todo bien
A mí que soy la que lo siento
La que lo tengo que lo llevo dentro
No me digan como son las cosas
Ya lo sabía
Siempre lo supe
No era todo color de rosa

No tomo agua
No voy al baño
No me arrepiento de nada
Pero jode y mucho esta gilada
Ya quisiera arreglarla
Lo intento
Lo veo y le quiero dar la vuelta
Pero es difícil limpiar
Este sentimiento
De zorra no correspondida
Por todas las sendas de la vida

martes, 22 de enero de 2019

De profesión ociosa

Como quizás ya he mencionado recientemente, estoy yendo a terapia. Dos veces por semana. Cual loquita, si. La idea empezó mientras estaba en los barcos, la necesidad de resolverme a mí y mi vida era cada vez más sofocante y luego de pensar y repensar todo mil veces me di cuenta de que estaba en un laberinto de opciones y no estaba pudiendo verme en perspectiva. La psicóloga viene a ser eso, un dron con el que filmas el laberinto desde arriba y vas viendo todos los caminos, de donde vienen y a donde van y en ultima instancia la salida. Claro, siempre volves a entrar en otro laberinto después, hasta que aprendes a mirar desde arriba y otras herramientas para no enredarte más.
Es en este contexto que empezó a surgir un estrés y una incertidumbre con respecto a qué soy. Y no de identidad, porque se muy bien quien soy y que soy y que no y que quiero y que no. Que soy onda, profesión.
Me da alta paja la pregunta "que haces de tu vida" y estoy segurísima de haberlo mencionado antes en este blog. Primero, porque es una pregunta aburrida a mí parecer que habla de una conversación plana en la cual lo que intenta averiguar le interlocutore es en que rama se encierra su accionar vital en términos laborales y de intereses. Y estamos en Córdoba, medio conserva, siempre queriendo ser más burguesa, con su demanda de profesionales y con una de las universidades más grandes de Latinoamérica y publica encima, osea, se espera en esta ciudad que tus intereses estén contemplados o encerrados o expresados en una carrera universitaria. Es así. No todo el mundo estudia, pero el mensaje general es que estudiar una carrera es lo mejor que hay. Y no digo que no. Pero si digo que no es para todo el mundo. Literal, por un lado, ya que la formación universitaria siempre fue clasista en el sentido que no todes pueden acceder o permanecer en ella. No todes siendo un gran número que sobrepasa ampliamente el 50% de la población de la ciudad. Pero también en otro aspecto.
Acá entra mi flai. Basicamente soy un tiro al aire. No se sabe cuando voy a salir o para donde. La presión de estudiar una carrera que hay por parte de mi familia paterna es tangible y me persigue en todos mis movimientos y nunca me dejó realmente elegir bien. Y por bien, entiéndase elegir algo que me ayude a sacar lo que sé que tengo adentro. Lo que estudié lo disfruté, porque eso es cierto, mi vida hasta acá la viví de disfrute. Cuando algo no me copó, me tomé el palo. Si me aconsejan que tal cosa no pero a mí me gusta, me tiro de cabeza. Disfruté estudiar en la UNC y me quedé. Pero no voy a ser una Lic. No soy yo. No es de viki ser Lic. Y no está mal. Ni Lic ni Tec ni nada. No va conmigo.
Tampoco lo digo como negándolo, no es una de esas decisiones determinantes y terminantes como no tener hijes. Es más bien como asumir algo. No me gusta esa presión, tengo otros tiempos, otros intereses, mezclados, variados, no caben en un titulo agrupaditos y tematizados. Tengo tendencia al arte y la comunicación, si, por lo tanto, cine. Pero no, no son tan matemáticas las elecciones en la vida, al menos no para mí. Y me doy cuenta y asumo que en mi vida a lo que verdaderamente me he dedicado con coherencia y diligencia y sostenidamente en el tiempo es al ocio.
Ahora sueno loquita en serio. De que mierda habla esta chavona. Hablo del ocio entendido como actividad que se hace exclusivamente para disfrutarla. Me he dedicado a disfrutar. Cuando me la pasé de fiesta, garchando con quien me pareciera lindo e interesante, trabajando de cosas fáciles que no requieran tanto esfuerzo, haciendo amigues en cualquier lado, comiendo interminables asados con mi familia, mirando cualquier cantidad de películas y series, estudiando cosas que me interesaban, dejándome imaginarme siempre en un mundo de rom-com y donde la vida imita al arte constantemente. No es que quiera mostrar una forma marketinizada de mi vida, pero empiezo a creer que hasta ahora la angustia que sentí tantas veces (en este blog está claramente expresada) siempre de fue no poder ser lo que creí que debía ser. Sin embargo, analizando todo con el tiempo, veo que siempre hice lo que quise, no transe con nadie y nunca me faltó la plata ni los motivos para brindar.
Hoy creo que puedo ver las cosas de otra forma, asumir un poco más quien soy, darme un respiro. Entender que de verdad, de veritas de veritas no tengo que hacer lo que nadie diga que debería, no tengo que sentirme mal por no poder etiquetarme con una profesión, no he tomado malas decisiones ni soy una erradora crónica como me hice creer. Desde hoy me asumo de profesión, ociosa. Y que vengan de a une a decirme que no, que me encanta pelear.

viernes, 28 de diciembre de 2018

Monotematica

El caso es que todo lo que quiero escribir, lo que más fácilmente me moviliza a compartir mis historias, son los hombres. Los hombres que como gila persigo, que me calientan, que me cojo, que me rompen las bolas, que me dan bola cuando no quiero o cuando no me gustan más, los que se aprovechan de mi y etc. Me harto dentro de mi cabeza pensando en ellos, pitos rodeados de cuerpo y personalidad, pero pitos al fin. Amo los pitos.
Hombres, malditos pero bellos, máquinas de hacer sufrir y hacer sentir inseguridades. Y es que nunca volteo para verme a mí misma si no es reflejada en les otres. Nunca me veo si no es reflejada, les pasa? Es normal? Y es en los hombres que me puedo ver linda, inteligente, graciosa, picante, poderosa, o insuficiente de todas esas cosas. Sexy es lo único que me veo sin ellos, y es gracias a mi celular y mi capacidad de selfie erótica. Mis selfies son solo porque en ese momento me sentí sexy y eso es lo unico que me pertenece verdaderamente. Fuerte.
Siempre fui consciente de mi obsesión por los varones, desde chica, se que debe ser producto de mirar demasiado Disney. Pero hoy más que nunca, siento y se que esta mal, el feminismo me empodera pero también me enfrenta a todas esas cosas con las que siempre me hice la boluda.
Y lo peor es, que mi obsesión no es correspondida, los hombres no se obsesionan conmigo. Nunca fui suficiente para ellos. Tengo lindo cuerpo, pero no perfecto, no atlético ni de gym, linda cara, pero granos, bigotes y dientes chuecos, soy inteligente, pero no culta, soy contestataria, pero cosmopolitan. Soy contradictoria e imperfecta y por eso nunca alcance para un lado ni para el otro. Los playboys rugbier y afines, me usan para coger y liberar su deseo de estar con una mujer bien putita. Los intelectuales y artistas me usan de groupie, para sentirse bien con ellos mismos, adorados. Los otros interesados se alejan cuando respondo con honestidad sobre mi y mi vida y mis ideas y creencias. A nadie le gusta escuchar que soy una insegura, depresiva, que no tengo amigues, que no me creo nada y que siento que perdí todo el tiempo que viví, que no hice nada útil conmigo y que aún no se como construirme. Nadie quiere escuchar eso, la honestidad.
Cuantes habran en el mismo lugar que yo, con las mismas paranoias y desamor propio y no lo admitirían jamás. Muches seguro, la mayoría, me atrevería a decir. Pero yo soy la única mamerta que lo confiesa, quisiera caretearla pero no me sale, me preguntan que hago de mi vida es lo primero que me preguntan y es como un detonador invisible que hace que vomite todo de una sin filtro. Pero es mi historia, siempre fue así. Me crié entre personas que no son como yo y que terminaron contagiandome su idiosincrasia, y por eso hoy soy dos irreconciliables dentro de una. Quiero ser cheta pero liberarme de todo eso a la vez. Difícil tarea.
Así y todo, los que me dan bola nunca son suficiente para mí tampoco. Los que se enamoran y me enamoran, me motivan a una relación romántica y ya se que eso no me sirve, que al tiempo que aburro o cambio de opinión. Free love o no free love, es lo mismo relación mata diversión y yo no puedo con eso. Los que se obsesionan conmigo siempre son frikis que no me gustan o si me gustan y les doy bola no saben que hacer con eso, iguales a mi son pobres.
No pego una, nunca la pegué, no digo que no la pegaré porque no me parece decir eso, no me gusta la negatividad para adelante, solo para atrás. Pero al fin y al cabo negatividad hay para hacer dulce. Así que ayuda, como me deshago de mi hombrecentrismo?

jueves, 20 de diciembre de 2018

Obvio que volvi a descargar el Tinder

Cuando dije que iba a borrarlo, lo dije en serio. Si que lo borre. Pero también era cierto lo de la ansiedad y lo de no saber que hacer conmigo y etc. Y pues claro, me lo volví a descargar, a ver que onda.
El resultado es una nueva columna de estudios antropológicos en este blog. Lo vamos a llamar "Tindereando con Viki" y hoy es la primera entrega.

HOY en "Tindereando con Viki"
El pibe petiso

Erase una vez una Viki con Tinder. Así como hacia matchs, los cancelaba, nadie parecía complacerle en conversación. Luego de un tiempo sin novio, me aventuraba a la búsqueda de chongo, pero pronto recordaba lo difícil que resulta encontrar un chongo decente en la ciudad de Cordoba. En cualquier ciudad quizás, en este patriarcado de hombres que solo quieren que les chupen la pija.
Finalmente, apareció. Un candidato prometedor. Lo llamaremos Bruce (para proteger su privacidad). Me hacía reír, y no de "jaja", risa en mi casa, con sonido. Parecía respetuoso y risueño, interesado en mi. Me daba atención pero no me sexualizaba demasiado. Me seguía la corriente.
Sin embargo, algo de el no me cerraba. Su look era confuso y no sabía sacarse buenas selfies. Cuando un hombre no se saca buenas selfies, tiendo a imaginar que son más lindos de lo que la foto muestra, no me cerraba su pelo largo ni sus remeras futbolísticas. Pero a causa de trauma por chongo virtual de 3 años sin conocernos, decidí que no perdería el tiempo con este, y le propuse vernos.
La locación ya era errada, en su casa. Desde el punto de vista de seguridad personal, estaba en una perfecta situación de trata de blancas o tráfico de órganos. A marzo, lo de detectar peligro. No, lo que me preocupaba más era si me lo tenía que garchar aún que no me gustara. Que iba a hacer ahí, en su casa? Las prioridades y señales de alarma desordenadas claramente, por el simple hecho de nunca encontrarme en una situación cercana al secuestro, pero si en muchas situaciones de coger sin ganas y pasándola mal. Voy igual. Linda, diosa, me atrevería a decir. Mientras esperaba abajo, mensajeaba nerviosamente a una amiga que me pidió la dirección por si las dudas (sororidad te amo).
Me abre la puerta, un petiso. Petiso. Metro sesenta es decir mucho, no me termino de quedar claro si era yo más alta que el. Además, pequeño. Eso era lo que me jodia creo, que era pequeño. Era todo armadito, con los músculos marcados y de cara no era feo, pero pequeño. De todos modos ya estaba ahí y decidí sacar lo mejor de la situación. Me hizo reír, bastante, comimos sushi, nos besamos.
Llegado a este punto me doy cuenta que no quiero coger y de hecho no quiero que se caliente tanto la cosa, con besarnos a lo adolescente yo estaba bien. Pero que señal confusa sería para el, no? En su casa, mirando Netflix, besándonos en un colchón... lo frene en seco para "explicarle"... le dije que había tenido malas experiencias con el sexo casual, porque siempre había experimentado mi sexualidad desde la ansiedad y desde un lugar de necesidad de afecto y atencion y no desde una intención real de solo coger y que ahora había cortado con mi novio y estaba viendo que onda y no quería cometer los mismos errores aún que el era muy respetuoso pero yo quería respetarme a mí y que-----
Le quemé el seso al pibe. No entendio nada. El pensaba que yo quería, pero no quería ser puta. En sus ojos lo leí, la falta de experiencias con mujeres, y complicadas como yo, no le dejaba entender en medio de todo ese dulce de leche de confesiones, que simplemente no quería coger. Hubiera sido más fácil así, pero no, taurina necesita explicar.
Logre que se durmiera haciendo el masaje capilar correcto. Al día siguiente me fui con buena onda. Y no nos escribimos más.
Yo no quería volver a verlo. Entiendo si el no quería volver a verme a mi, pero yo no quería verlo de nuevo, y de algún modo eso me hizo sentir mala. Como, que mala, lo discriminas porque es pequeño y porque no te gusta. Fuerte. Onda, tener que seguir dándole bola o caretearla más, porque? Para que no se sienta mal? Como un favor? La historia de mi vida. Avivando giles y besando sapos.
Este fue mi primer encuentro después de cortar con mi novio. Conclusión: preguntar cuanto miden.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Mira como nos ponemos

Hoy hay revuelo en las redes porque estamos todas apoyando a Thelma Fardin en su denuncia contra Juan Darthes. Esto lleva a miles de reflexiones, reclamos, visibilizaciones, preguntas, respuestas, dudas, dolores, etc. En el medio me salgo a indignar yo porque los hombres no comparten. Y ya me sale a corregir la gente con que en su momento el violador también compartió y que no es cuestión de compartir vaciamente, etc.
Me hace pensar que quizás yo pido a los hombres que compartan porque me ha tocado estar del lado de la maltratada, de muchas formas distintas, y desearía que vinieran y me pidieran perdón. Que se hicieran cargo, que se dieran cuenta y se pronunciaran y se volvieran diferentes. Pero no es una necesidad por parte mia del varón. O si?
Cuando todo esto se cuestiona y se pone en tela de juicio, no son todos potenciales violadores? Y si, hasta que no se hagan cargo de su género, hasta que no hagan su proceso, lo son, todos. Me duele pensar que hombres que amo podrían hacer a otras mujeres lo que otros hombres me hicieron a mí.
Cuando tenía 17, cogí en el viaje de egresados con un tipo que me lesionó la vagina de tan fuerte que lo hizo. Ni siquiera recuerdo si le pedí que parara, no creo, debo haber pensado que ya estaba por acabar y soportaría un rato más el dolor.
A la misma edad cogí con un rugbier que me encantaba desde los 15, en el living de su casa, y en medio que estábamos en eso, intento penetrarme por el culo, sin previo aviso y me dolió tanto que me retorci en el sillón y me salieron lágrimas. Después, terminamos de coger por la vagina. Y al terminar me mando a mi casa, me fui caminando a las 6, 7 a.m. porque no tenía plata para un taxi (le dije, pero no le importo) y en el camino un tipo me siguió y tuve que salir corriendo.
Otro me intento coger por el culo, totalmente borracho, hizo cualquiera pero no le dije que no aún que recuerdo esa situacion con desagrado y asco.
Todo eso a los 17 y más. Muchos hombres me usaron como una paja lujuriosa que no se hace con la mano si no con una concha. Muchos me echaron de la casa, con taxi o así nomás, apenas terminar de cogerme. Muchos se aprovecharon de mí, de mi candidez e inocencia, de mi deseo, de mis ganas de compartir y abrazar, se aprovecharon de mi.
Quizás siento que al ver que un hombre comparte nuestra lucha, es como si se absolvieran un poco mis recuerdos de sexo maldito y penoso. Pero no. Es cierto que no. Visiblemente un hombre puede ser una cosa y en lo privado ser otra. También depende el ojo que lo mire. Pero estos demonios no se absuelven por si solos, ni los absuelven los hombres arrepentidos. Aún que si creo que es hora de que se hagan cargo y se deconstruyan y reconstruyan.
Es hora que me vengan a pedir disculpas, a pesar que no los perdone.

domingo, 9 de diciembre de 2018

XX...X?

Sí, habéis adivinado bien, el contenido de este texto es de índole sexual. Para variar. Aún que si he variado de hecho. Este blog no refleja hoy por hoy todas mis etapas y búsquedas. Esta en particular es la que os vengo a relatar hoy.
Hace un tiempo comencé a replantearme mi sexualidad, en términos de si realmente la disfrutaba y de que dependía eso: como cuando donde porque con quien. Surgió a partir de ya hace más tiempo aún haber detectado que no estaba haciéndolo desde un lugar de encuentro y placer si no mas bien desde la ansiedad, la inseguridad, la impotencia e insatisfacción respecto a la vida que llevaba y a otras cosas más freudianas.
Me costó bastante aceptar que no era sana en ese aspecto y más todavía aprender a hacerle caso a mi instinto y no meterme con hombres que no me respetaba o que no tenía problema con que yo no me respetara (ambos tipos de personas igualmente tóxicas) y que no les importa en lo más mínimo el goce de la mujer con la que están.
Aquí descubrí algo fundamental. El goce. El goce de las mujeres. Lo conozco bien y se como conseguirlo. Lo deseo, lo quiero, quiero estar con alguien que me lo genere. Pero y si no?
He fingido en el sexo toda mi vida. No es que nunca haya disfrutado, si estuve con hombres que me hicieran gozar pero diría que la balanza se inclina hacia el otro lado. Digamos un 70-30 en porcentaje.
Porque fingir?
Esta es la pregunta natural, porque sabemos en teoría que fingir no resulta, no sirve, no suma. Resta y mucho. Pero fingimos. Las mujeres nos desarrollamos en una sociedad donde gemir es lo que al parecer corresponde y en la cual el hombre es el centro. Del sexo, también. No nos animamos a decirle que no acabamos y queríamos. Que lo hizo mal, que no nos calienta eso, que queremos aquello, que nos arrepentimos o cambiamos de opinión y en realidad no pinta. Muchas de esas situaciones me han tocado, y en ese caso solo fingí. Es lo que me salio, ni siquiera lo pense. Pero mientras más lo hacía, más me alejaba del placer y del respeto y amor propio.
Fingí con muchos hombres, por muchos motivos y de muchas formas, tanto, que al ver lo que estaba haciendo tambien me di cuenta que me costaba distinguir cuando fingía y cuando no. Las dos veces me expresaba identicamente. Seria que fingía como imaginaba que se vería el gozo real y por lo tanto al gozar realmente emulaba este comportamiento? Osea, empecé a demostrar goce real del mismo modo que fingía, me confundió terriblemente.
Hoy por hoy no quiero fingir más, estoy muy consciente de lo que eso significa y quiero poder ser honesta al respecto. Pero, se bancaran mi honestidad?
To be continued...