jueves, 27 de junio de 2019

Te acordas de nuestro primer beso?

Yo me acuerdo muchos primeros besos. Los nuevos comienzos siempre me entusiasman, de todo tipo. Una lista de cosas que hacer, dejar un mensaje en Facebook para que alguien alquile una pieza en casa, escribirme con alguien de Couchsurfing para irme de vacaciones, incluso ir a hacer un trámite. Algunos nuevos comienzos dan más paja que otros, claro está. Los besos no entran en esa categoría.
Un buen beso es una puerta a un nuevo mundo. Un beso rico se dice como un SI. Besar te puede salvar del apocalipsis, porque todo lo calma todo lo cura. Ya dije antes que el deseo es mi droga, poreso los besos son como el sumum para mi de todo lo que el placer significa.

Nuestro primer beso con Juan fue hace 11 años. Al rededor de esta época quizá. Nos pasamos la tarde después del cole charlando en el borde de la ciudad universitaria, esa parte que esta entre la salida a la Nores Martínez y la salida a la Valparaíso, donde hay unos árboles y un alambrado. Cuando nos despedimos, donde ahora está el puentecito ese del comienzo del parque sarmiento, en ese entonces sólo había pasto y árboles. Nos despedimos con un beso en el cachete medio cruzado medio raro. Empecé a caminar y pensaba como le quería dar un beso posta. Y me llamo a mi celular, por ese entonces un Pantech, me dijo que se había olvidado algo. Vuelvo y le digo que te olvidaste salame y me dice esto y me da un súper beso. 100% real no fake. Esta no es una de esas historias inventadas o pretendiendo que la vida fuera una peli, no, fue así tal cual. No me acuerdo más, si nos quedamos chapando o nos fuimos o como nos despedimos, es borroso después de eso.

Mi primer beso con Myko fue en un crucero. Viajando hacia Barcelona, primeros días de mayo de 2017. Me propuso que nos conociéramos mejor, entonces mientras todes bailaban nos fuimos a charlar sentades en la barra del bar de tripulación que da a un ventanal abierto gigante por donde se ve el mar que queda detrás del barco. Una pena que no tenga fotos de ese lugar, siempre lleno de borrachos o fumadores. Después nos pusimos en pedo mal y nos fuimos a pasear por el barco. Fuimos al Star Lounge, un tipo living gigante con escenario tranqui, a esa hora totalmente vacío, y bailábamos con la música de fondo que habia en el lugar. Nos abrazamos un montón antes de besarnos. Solamente nos abrazamos, fuerte. Despues salimos por atrás del escenario, que tiene una puerta a cubierta, una parte solo para tripulación, en el frente del barco. Soplaba un viento exagerado y entonces nos acurrucamos en una esquina entre unas sillas apiladas. Y nos besamos. Me acuerdo que estaba tan en pedo que me daba vueltas todo, no sabía si abrir o cerrar los ojos para marearme menos, y cada tanto tenía que frenar porque sentía que iba a vomitar. Sin embargo lo mágico del momento sobrevivió en mi memoria como un recuerdo divertido y feliz.

Mi primer beso con Nahuel fue el 4 de abril de este año. Lo conocí por Tinder (duhhh) y veníamos queriendo juntarnos pero el muy culiado no sabe hacer planes bien. Todo es en el momento con él. De pronto dije bue ya fue ahora o nunca, me daba intriga el tipo y estaba re entusiasmado el, por algún motivo, quizás porque soy piola cuando recién me conocen, algo así, que se yo. Nos encontramos en la esquina de 27 de abril y Cañada, sobre el lado del Paseo de Sobremonte, pero como estaba cerrada esa parte porque lo estaban arreglando (o haciendo no se qué) dimos toda la vuelta por cañada para entrar por el lado de Caseros (en ese entonces abierto, ahora con remodelaciones). Entramos por caseros, bajamos las escaleras y nos sentamos al lado de uno de los faroles. Dije algo, destape el vino que traía yo y antes que pudiera darle un trago me chantó un beso. Así, de una. Nos habíamos conocido hacía 10 minutos. Y era tan bueno ese beso que no me daba para cortarlo. Esa noche nos besamos como si no hubiera mañana y aunque no cojimos se quedó a dormir conmigo.

Todos estos besos y otros más se quedaron en mi mente para siempre. No son todos memorables, pero los buenos son una mezcla de refugio Disney del cerebro, se guardan en el mismo lugar donde se fabrican los sueños del inconsciente. Brindo por más besos de película.